Cómo organizar tus comidas si entrenas por la tarde
Entrenar a las siete de la tarde condiciona la comida, la merienda y la cena. Una forma sencilla de ordenar el día sin complicarte.
Entrenar por la tarde es lo más habitual cuando trabajas. El problema casi nunca es qué comes, sino cuándo lo comes.
El margen con el que juegas
Si entrenas entre las 18:00 y las 20:00 tienes dos comidas antes de la sesión —la del mediodía y la merienda— y una después, la cena. Ese es todo el terreno disponible.
La comida del mediodía
Es la que sostiene la sesión. Si la dejas en una ensalada, llegarás vacío a las siete. Mantén una base de arroz, pasta, patata, pan o legumbre.
La merienda
Aquí está la clave, y es donde más gente falla. Necesita dos cosas a la vez: que llegues con energía y que no te siente pesada.
- Dale margen a la digestión.
- Elige algo que ya sepas que toleras bien.
- Repítelo. No hace falta variar cada día.
La cena
Después de entrenar tarde, la cena hace doble trabajo: recuperar la sesión y dejarte preparado para el día siguiente. Que no se quede corta.
El error que más veo
Salir del trabajo, entrenar sin haber merendado y cenar a las once con lo primero que aparece. No es falta de voluntad: es un problema de organización que se arregla decidiendo las cosas antes, no en el momento.